
Se realizó el referéndum autonómico en Santa Cruz que significó el triunfo del si como estrategia de la oligarquía y el imperialismo. Este evento estuvo marcado por un profundo regionalismo donde el fraude y el engaño estuvieron presentes en todo el proceso electoral, con fuerte oposición popular que con acciones de hecho enfrentó las maniobras de la burguesía boliviana.
El Presidente boliviano no reconoció los resultados, ni el proceso de consulta y se apresta a enfrentar a los próximos referéndums de otros departamentos conducidos por la oligarquía separatista con el apoyo norteamericano y un fuerte incentivo para sostener sus enormes prebendas.
La acción de Estados Unidos, que maneja todos los hilos de la guerra sucia y la desestabilización, es permanente, sin tregua. Esto se agravó aún más con el envío a ese país del embajador Philip Goldberg, un reconocido atizador de fuegos para separatismos y guerras fratricidas. Tenía el terreno abonado por su antecesor el ex embajador David N. Greenlee, cuya historia en dos períodos en Bolivia es un tratado de injerencias, impunidades y crímenes.
Philip Goldberg es apodado en la esfera diplomática boliviana como “el embajador de la limpieza étnica”, es un experto en impulsar separatismos. Entre 1994 y 1996 fue asistente especial del embajador Richard Holbrooke, uno de los estrategas de la desintegración de Yugoslavia. También promovió la separación de Serbia y Montenegro y estuvo en Kosovo, donde atizó conflictos entre fuerzas serbias y albanesas.
El terrateniente croata Branco Marinkovic, partidario de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, miembro de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz, el Banco Económico y la Cámara de Exportadores es el cabecilla del proceso separatista en Bolivia. También es accionista de la compañía de Transporte de Hidrocarburos Transredes, cuyo 50 por ciento pertenece a Enron y Shell y opera gasoductos y oleoductos de 6.000 kilómetros que llegan a Argentina, Brasil y Chile, por lo tanto uno de los más interesados en que fracase el proceso democrático en ese país del altiplano.
La intromisión de Estados Unidos en los países de América Latina, con la acción de los partidos políticos de derecha, amenaza la concreción de los cambios estructurales a través de nuevas constituciones políticas del Estado.
En Bolivia, este organismo imperialista, invierte al año 89 millones de dólares. De ese monto, 27 millones están destinados a proyectos, a través de siete ONG, para “estudios políticos”, “apoyo a la democracia” y a la “reforma judicial”.
Mientras que los otros 62 millones de dólares están destinados a temas de seguridad y una supuesta lucha contra el narcotráfico.
Según un estudio publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cien familias son propietarias de 25 millones de hectáreas de la tierra más fértil, mientras que dos millones de agricultores y campesinos pobres poseen cinco millones de hectáreas de tierra sobrexplotada. En el departamento clave de Santa Cruz, según el propio Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA), 15 clanes familiares poseen 500.000 hectáreas de tierras fértiles colindantes con los mercados y centros de transporte.
Los poderosos clanes -de los 100 grandes terratenientes- son los mayores propietarios, accionistas y consejeros de los principales bancos de Bolivia, emisoras de televisión, plantas de embalaje, industrias de procesos alimentarios, supermercados y empresas de comercio exterior.
En el departamento de Beni, 10 familias poseen 534.000 hectáreas. En Pando, 8 familias poseen un millón de hectáreas de tierra fértil. Los miembros del clan ocupan posiciones importantes en la alta judicatura, administrativa y militar, en los medios de comunicación de masas y en las instituciones civiles.
De esta forma, en Bolivia se juega en los actuales momentos, la posibilidad de darle a ese país, la esperanza de salir de la pobreza; la entrega de grandes extensiones de tierras productivas a millones de campesinos que aspiran a un verdadero cambio. Está en manos de Bolivia y su pueblo hacer realidad este proyecto y enterrar para siempre las aspiraciones de la gran oligarquía y el imperialismo de perpetuar la explotación y la pobreza.