
La aplicación de una justa política de autosostenimiento va de la mano con el carácter conspirativo del Partido. Su rol dirigente en el proceso revolucionario, la conquista del poder y la instauración del socialismo y el comunismo requieren un diestro dominio en la aplicación de la teoría del marxismo leninismo a la realidad concreta; atender esta necesidad significa garantizar el autosostenimiento ideológico y político del Partido. Pero, la labor revolucionaria también plantea demandas y requerimientos en los ámbitos de la formación de cuadros, garantizando su profesionalización; de la actividad propagandística; del acopio de recursos materiales apoyados en nuestras propias fuerzas lo cual, desde luego, implica una relación permanente y calificada con las masas.
Un principio fundamental de la concepción materialista es que las masas hacen la historia, de modo que no pueden gestarse los cambios revolucionarios que nuestro Partido plantea si no es con la participación y el protagonismo de ellas. Esto significa incorporar más militantes, crecer cuantitativa y cualitativamente; profundizar la influencia ideológica, política y orgánica con las masas, las mismas que, de esta manera, se convierten en una fuente inagotable de recursos humanos y materiales. La difusión de las ideas de la revolución entre las masas plantea una labor de propagandización permanente, con la utilización de todos los recursos y acorde con los avances científicos y tecnológicos de la época. Entre ellos el principal recurso es el humano, vale decir los cuadros y la militancia, en general, porque de ellos deviene el cómo y el con qué
Junto a esto, el autosostenimiento requiere el impulso de iniciativas y propuestas que, sin perder la objetividad, planteen metas ambiciosas para conseguir los recursos materiales necesarios para la revolución. Hay que recordar que el proceso de acumulación de fuerzas implica desarrollar un trabajo multilateral y sistemático para incidir en la conciencia de la gente, para adherirla a la política revolucionaria, para que asuma como suyas todas las tareas que permiten llevar a la práctica la vía insurreccional hacia el socialismo. De manera que la política de autosostenimiento tiene que guardar coherencia con estos requerimientos y con el criterio que las disponibilidades humanas y materiales deben supeditarse a los objetivos y metas planteadas y no a la inversa.