
A partir del planeamiento del gobierno de organizar un nuevo periódico enfocado en información deportiva y de farándula desató una pugna al interior del diario estatal El Telégrafo, la misma que ha producido un nuevo debate en los temas de la comunicación y sobre todo en el rol que deben cumplir los medios de comunicación públicos.
Hace pocos días la redacción de El Telégrafo publicó una carta abierta, en la que manifiesta su preocupación en torno al rumbo que tendrá el diario. Según su propio texto señalan: "En los últimos días, hemos conocido de un proyecto que, desde las altas esferas del Gobierno, se piensa implementar, amparado por El Telégrafo, por ahora, con el mismo presupuesto y presumiblemente con los mismos recursos humanos, pero ya no con la visión del medio público, sino con la de un medio gubernamental".
¿Cuáles son las diferencias entre lo que significa el medio público y gubernamental? Aparentemente estos sería solo un problema gramatical, pero en realidad esto tienen que ver bastante con la orientación que ha encaminado la política de estas instituciones, ya que en la práctica se ha implantado el criterio, no solamente en El Telégrafo sino también en el resto de los medios, de convertirse en voceros del régimen, defender a carta cabal las acciones del gobierno y bautizarse como punta de lanza en contra de los detractores del ejecutivo.
Al ser creado la televisora y la radio del Estado, el periódico el Telégrafo y el resto de medios de comunicación que se encuentran en las manos del gobierno (que fueron confiscados a los banqueros corruptos), se planteó impulsar una línea editorial en la que los distintos sectores no solo tengan el derecho a la libre accesibilidad, sino también a la difusión de una información de calidad y que confronte los contenidos que son emitidos por lo grandes medios de comunicación, es decir, que planteen las cosas por su verdadero nombre, que no distorsionen la realidad y que ayuden al fortalecimiento de la organización comunitaria, social y popular.
En la realidad esto no ha quedado más que en una quimera, en un sueño sin poder ser construido ya que desde el nacimiento de estos medios de comunicación no han hecho nada más que convertirse en empresas del gobierno, las cuales son administradas y dirigidas por funcionarios del régimen, pero también informan conforme la visión que tenga el gobierno de determinado tema o fenómeno. En Marcha ya advertía en la edición 146 que “los anhelo de los sectores populares por construir una nueva comunicación quedó frustrado, ya que los medios de comunicación públicos han mantenido las viejas prácticas periodísticas de los monopolios de la comunicación”.
Es así que la lógica que entiende la articulista de El Telégrafo Jeannine Zambrano al decir que “Lo público es el ejercicio de la ciudadanía, en su sentido ulterior de conciencia y ética social” nos deja señalado que estos medios de comunicación no han cumplido con su rol, ya que han ejercido una comunicación para “ciudadanos” sin la participación de los “ciudadanos”, es decir en palabras más morochas que solo han recurridos a los pueblos cuando han tenido que atacar a sus organizaciones o cuando les ven como una mercancía que les permita vender el mayor número de ejemplares, reproduciendo así la misma misión que tienen los grande medios de comunicación.