
En el trimestre anterior, cuando Rafael Correa se enteró que la cifra de desempleo fue elevada, el 9.1%, criticó duramente los mecanismos para obtenerla con argumentos como que ese índice se mide con la simple opinión de los encuestados. Así restó importancia a esa tasa que fue alta y que, según él, no reflejaba la real situación que atraviesa el país.
Ahora, en el segundo trimestre, la información ha variado a la baja, el INEC sostiene que el desempleo ha descendido al 7.71%. Como parecen más convenientes para el gobierno no se conoce de críticas de Correa, al contrario, ahora las toma como referencia. Tal cual los gobiernos anteriores, recoge lo que le conviene y desecha aquello que no le parece. Sin embargo, los mismos argumentos esgrimidos por él en contra de la veracidad de las cifras del 9.1% son válidos hoy para las cifras del 7.71%.
Además, las circunstancias en las que se desenvuelve el país no dan para creer se haya dado tal baja en el desempleo dado que existe una mínima tasa de crecimiento económico del 0.33% en el primer trimestre, que no se espera grandes mejoras en el segundo trimestre, del que todavía no se anuncian cifras oficiales; el sector privado por propia boca ha manifestado que no ha invertido mayores cifras; el sector público, motor de la reactivación, pasó por momentos de alta iliquidez que llevaron a varios atrasos en los pagos. En ese ambiente que se hayan creado más de sesenta mil plazas de trabajo es poco creible. Es más, expertos señalan que un aumento del empleo en esa magnitud implica un crecimiento del PIB en valores que van por el 6% anual, más en el mejor de los casos el Ecuador tan solo crecerá en el 3% anual, según lo estima el Banco Central.
Adentrándose en las cifras presentadas por el INEC sobresale que es en Guayaquil donde se crea más empleo, alrededor de 30 mil nuevas plazas de trabajo, que serían, más o menos, la mitad de todo el crecimiento a nivel nacional. Otra ciudad importante de la costa incluida en el estudio es Machala donde, según el mismo estudio, no se crean más de tres empleos. Sin embargo en toda la costa, siempre según el INEC, se crearon en torno a las 60 mil plazas de trabajo, es decir en ciudades como Esmeraldas, Manta, Portoviejo, Babahoyo hubo empleo para más de veinte mil personas en el área urbana. Casi un imposible.
La información que se tiene de la costa ecuatoriana es que se debate en la pobreza, con multitud de necesidades insatisfechas entre las que la ausencia de empleo predomina. Si el estudio incluyera el área rural seguramente se podría incluir el empleo temporal que demandan la siembra, cosecha, limpieza de varios productos, pero al ser estudio urbano se entiende que el empleo tiene otras características. Queda solo por confirmar el empleo que la obra pública y una reactivación de la construcción en el 1% sea la razón para la creación de 20 mil puestos de trabajo en el área urbana de la costa excepto Guayaquil y Machala. Algo muy poco creible, lo cual lleva a cuestionar la investigación del INEC o su manipulación por parte del gobierno.
Las estadísticas bien llevadas deben confirmar lo que para el común de la gente es obvio cuando va al mercado, busca empleo o requiere un servicio.