
La violación de los derechos humanos es consustancial al sistema capitalista, las supuestas democracias que se viven en los países del mundo entero están sustentadas bajo la represión e irrespeto a las libertades fundamentales del ser humano.
Estas violaciones no solo se presentan en los países capitalistas pobres como se pretende hacernos creer, el irrespeto a los derechos humanos no solo tiene relación con la represión, encarcelamiento, tortura, persecución, etc. sino también con la sobreexplotación de los trabajadores, las malas condiciones de vida, la pobreza que son características propias de este sistema capitalista injusto.
Por ello causa indignación que los países de la Unión Europea al igual que EEUU se abanderen de la lucha por el respeto a los Derechos Humanos y bajo este pretexto justifiquen un Acuerdo al que denominan Posición Común cuyo objetivo es “promover el proceso de transición a una democracia pluralista y el respeto de los derechos humanos y libertades fundamentales, al igual que una recuperación y mejoramiento sostenible de los estándares de vida de los cubanos”. Bajo este compromiso los países de UE refuerzan la política implementada por EEUU y buscan aplicar sanciones económicas, comerciales, diplomáticas contra este pueblo, aunque ante la opinión pública señalen que están dispuestos a trabajar para mejorar las relaciones con el gobierno de este país.
Los países de la Unión Europea son responsables de graves violaciones que no se quedan en la encarcelación de “presos políticos”, delito del que acusan al gobierno de la isla. Si miramos a simple vista el informe de Amnistía Internacional se puede confirmar que en países como Francia, Reino Unido, República Checa, Alemania, España hay una infinidad de casos que ponen en la picota la supuesta autoridad moral que la Unión Europea cree tener para condenar a Cuba.
Casos hay muchos, sería largo señalar pero que se engloban en la aplicación de medidas represivas, discriminatorios y xenófobas recurrentes y en las que la complicidad de las autoridades y policía son la constante. Entre estas se puede señalar: el uso excesivo de la fuerza, el exterminio de campamentos de emigrantes y de presos, la persecución de gitanos, homicidios de carácter político, falta de aplicación de leyes anti tráfico y explotación sexual de mujeres, desapariciones forzosas, tortura para que los detenidos se declaren terroristas, expulsión de éstos a países donde son torturados y encarcelados, violación de la privacidad de la persona -incluso de niños de 13 años- bajo el supuesto de que atentan contra la seguridad de estado, presos políticos, en fin, una serie de actividades ilegales, a lo que se suma la violación de los derechos laborales no solo de los inmigrantes sino de los más pobres en estos países. Todo esto demuestra que ningún país capitalista puede señalar que respeta los Derechos Humanos, estos solo se garantizarán cuando el proletariado detente en sus manos el poder y construya una sociedad más justa.