El hundimiento del CHEONAN, buque insignia de la armada de Corea del Sur, a finales de marzo pasado, colocó a tope el conflicto entre las dos Coreas, al punto de hablar del riesgo del desate de una guerra nuclear. El gobierno surcoreano acusó a Corea del Norte de haber torpedeado y provocado el hundimiento del buque que dejó como saldo 46 marinos muertos, situación frente a la cual, con expresiones como “Esta vez Corea del Norte pagará el precio correspondiente a sus actos de provocación”, el gobierno sur coreano anunció la adopción de medidas militares, diplomáticas y económicas, para castigar a su vecino por el hundimiento del CHEONAN. Por su parte, el gobierno de Corea del Norte lo acusó de simular el ataque para culparlo, con el afán de colocar a la península en riesgo inminente de una guerra. Lo cierto es que todo indica que el hecho se produjo por la acción de una mina en el marco de maniobras militares conjuntas entre Corea del Sur y EEUU y que, como ocurre siempre, se pretende aprovechar esta circunstancia para atizar un conflicto en una zona en donde el imperialismo norteamericano tiene pendiente dirimir sus intereses geopolíticos y en la que tiene asentados alrededor de 28.000 soldados yanquis.
Entre las medidas adoptadas por el gobierno de Corea del Sur constan: suspender todo comercio con sus vecinos; prohibir que barcos de Corea del Norte utilicen puertos surcoreanos; pedir sanciones por parte del Consejo de Seguridad de la ONU; enviar propaganda con altavoces a Corea del Norte sobre la forma de vida de los surcoreanos, con el propósito de minar ideológicamente el respaldo de la población al gobierno de Pionhyang
El gobierno de Obama saludó la aplicación de las medidas señaladas y consideró válido celebrar maniobras militares conjuntas con fuerzas surcoreanas, lo cual significa un apoyo explícito al gobierno de Seúl. No obstante, por el momento, prefirió gestionar la ayuda de China para que interceda ante Corea del Norte para que acepte participar en una mesa de diálogo, con tal cometido se realizó la visita de Hillary Clinton a China.
En el análisis del problema que realiza Fidel Castro en su reciente aparición en público, establece que el hundimiento del buque surcoreano provocado para inculpar a Corea del Norte, hizo pensar que la guerra se iba a desatar por ahí; sin embargo, la prioridad que ha alcanzado la confrontación con el gobierno de Irán, lleva a esa geografía el riesgo de una guerra nuclear, lo cual no significa que las intenciones de arremeter contra Corea del Norte hayan desaparecido, pues, solo se han postergado.
No hay duda que las antenas de guerra del gobierno norteamericano se mueven en varias direcciones; sus intereses económicos y políticos encaminados a lograr el dominio mundial y la urgencia de buscar mercado para su lucrativa industria bélica, así lo exigen y, en ese orden de cosas, Corea del Norte está en la lista del imperialismo yanqui.