
Alán García el actual presidente del Perú electo en el 2006 y con un período anterior entre 1985-1990, ha sido acusado por varios sectores de mantener vínculos con capos del narcotráfico.
En 1992 Alan García huyó del Perú para exiliarse en Colombia acusado de lavar dinero del narcotráfico en su campaña electoral recibiendo la protección del entonces presidente Samper.
En junio de 2006 un allanamiento de una vivienda en Bogotá descubrió una extraña foto que evidenciaba un vínculo entre el conocido magnate colombiano, Óscar Fernando Cuevas Cepeda, perseguido por lavado de dinero, con Alan García. La foto García-Cuevas, probablemente fue tomada en los primeros años del exilio del ex presidente peruano, que se muestra todavía joven y delgado. A fines de 1992 la familia Cuevas decidió crear una revista a semejanza de la estadounidense “Time”, con el nombre de “Latino América Internacional”, con una circulación de 120 mil ejemplares, con oficinas en Estados Unidos y capitales latinoamericanos. Como director aparecía Óscar Cuevas Gamboa, padre de Cuevas Cepeda, cabeza y fundador del clan y entre los columnistas el ex presidente del Perú, Alan García Pérez que, como tal, se mantuvo por varios años.
Fernando Cuevas Cepeda nació en Cali en 1952, miembro de una familia rica y con muchos contactos políticos y económicos. Fue educado en la universidad de Harvard y como hombre de mundo utilizó su magnífico panorama empresarial para proteger financieramente a diversos capos del narcotráfico y no ser descubierto por la policía colombiana. Con su familia (padre y hermano) conformaron un poderoso conglomerado empresarial, con más de 60 empresas, a través de las cuales movieron 120 millones de dólares, lavando dinero del cártel de Cali. Para disimular sus vínculos con el narcotráfico eran publicitadas ampliamente sus amistades internacionales con Alan García, Carlos Saúl Menem y Domingo Cavallo de Argentina y el periodista del PRI mexicano Rafael Pérez Ayala.
Desde 1994 la DEA ya estaba detrás de la pista de la familia Cuevas, a la que definió como la principal lavadora de dinero del cártel de Cali, por sumas que llegaban a los 200 millones de dólares por mes. Una red de empresas de la familia se dedicaba al cobro de cheques, trasferencias electrónicas, cambio de dinero y transacciones entre empresas de fachada, con localizaciones en las islas del Caribe, Centroamérica y Sudamérica. En 1986 fue arrestado en Los Ángeles por distribución de cocaína y sentenciado a 15 años de prisión, siendo luego expulsado de los Estados Unidos tras haber cumplido la tercera parte de esa pena. Sobre él pesaba una condena de nueve años de cárcel impuesta en el 2001 por enriquecimiento ilícito y “testa ferrato” (representación de intereses mafiosos) y a pagar 10 millones dólares al Estado colombiano. Esta pena la cumple actualmente en el centro penitenciario de La Dorada.