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La instrucción en el proceso de formación comunista

Lunes 27 de abril de 2015

Si no funciona el Partido, la práctica se torna estrecha; y si no se da una instrucción, educación y formación adecuada desde el inicio, el funcionamiento del Partido es limitado, es decir, la relación es dialéctica, vida partidaria y formación comunista son parte de un todo.

La ideología de una sociedad es la ideología de la clase dominante, la burguesía y el imperialismo trabaja diariamente por afirmar sus concepciones y prácticas como cotidianas, naturales, obvias, normales.

Los comunistas, antes de ingresar a la organización, desenvolvemos nuestra práctica social en ese medio, plagado de ideas burguesas y pequeñas burguesas. Al acceder a la organización, como candidatos a miembros del partido, nuestra predisposición a luchar contra la injustica, nuestra disposición a cambiar la sociedad viene contaminada con los vicios de la ideología dominante. A pesar de esto, existe en nosotros la voluntad de luchar por el cambio social, eso nos predispone a entender los problemas sociales desde otro punto de vista.

Como inicialmente no alcanzamos plenamente a comprender las explicaciones desde la visión marxista leninista, muchas de nuestras reacciones se deben a visiones moralistas, voluntaristas; trayendo como consecuencia problemas en el funcionamiento interno, viendo al colectivo como algo formal.

La ideología dominante se expresa en la práctica de los grupos dominados, en el día a día de los individuos, por ello, a pesar de las aspiraciones que tengamos como aspirantes a militantes comunistas, nuestras prácticas están viciadas de las ideas de la burguesía, reproducimos métodos de trabajos formales, empíricos, autoritarios.

Precisamente son esas prácticas las que debemos replantearlas de manera consiente, entendiendo su origen, pero fundamentalmente desplazándolas con otras prácticas, revolucionarias, marxistas leninista, que al inicio se manifiestan como instrucciones de normas de organización y funcionamiento partidario, del trabajo conspirativo, de aplicación de la práctica política revolucionaria.

El primer reto que los comunistas debemos desarrollar con los aspirantes es establecer desde el inicio de la conformación del grupo un proceso de instrucción, que implique el aprendizaje de las prácticas disciplinadas del funcionamiento partidario, lo que a su vez significa, romper hábitos viejos y crear nuevos hábitos, que vayan permitiendo la integración del aspirante con el trabajo interno de la organización.

Este tema no se lo aprende dando charlas o consejos, se lo comprende practicando nuevos hábitos, desarrollando la vida del partido de acuerdo a las normas leninistas, lo que implica que el militante responsable del grupo debe realizar un proceso de crítica y autocrítica de su práctica para no reproducir rutinas equivocadas, no revolucionarias.

Esto nos lleva a que no podemos dejar la formación del futuro militante a discreción de la práctica política cotidiana, pues no se puede comprender la razón del partido ni la necesidad de la organización si sólo desarrollamos una práctica activista. Requerimos incorporar a los aspirantes desde el inicio a la reunión partidaria, a la planificación de las acciones, a que viva la vida del colectivo. El funcionamiento orgánico no es algo formal, es un factor esencial en el aprendizaje del comunista.