Semanario En Marcha

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La economía ecuatoriana en tiempos de la revolución ciudadana

II parte

Miércoles 21 de septiembre de 2016

El discurso de la redistribución de la riqueza

Uno de los elementos recurrentes en el discurso correísta es el de la “redistribución de la riqueza” que, según quienes lo promueven, busca afectar la inequidad social existente. Al respecto, hace casi un año, en las páginas de En Marcha establecimos algunos elementos conceptuales de cómo entender este criterio levantado por socialdemócratas y reformistas.

La inequidad social no está determinada por los niveles de distribución y aprovechamiento de las riquezas -señalamos en esa ocasión-, puesto que “en todo tipo de sociedad, las formas y los márgenes de distribución de las riquezas son la consecuencia o el resultado de cómo están distribuidas las condiciones de producción”. De manera que si se quiere poner fin a la inequidad hay que poner fin a la propiedad privada sobre los medios de producción, puesto que si éstos fueran propiedad colectiva de los trabajadores, tal condición, por sí sola, “determinaría una distribución de los medios de consumo distinta a la actual”.

Pero al margen de que la “revolución ciudadana” no tiene –ni siquiera teóricamente- como propósito poner fin a la inequidad sino simplemente bajar sus índices, veamos si este propósito ha sido o no cumplido.

Con el aspaviento que acostumbran hacer los funcionarios del gobierno a sus declaraciones, el ex director del Servicio de Rentas Internas SRI, Carlos Carrasco, presentó hace algunos meses una investigación sobre los niveles de concentración de las empresas en el país. Para el año 2014, estableció que operaban en el país 118 Grupos Económicos (GE), pero de ellos 16 son los que concentran los negocios y el mercado. Hasta el año 2010 se estableció que operaban 63 GE económicos.

Esos 118 GE, entre los años 2010 y 2014 acumularon ingresos brutos por 203 mil millones de dólares, que si los comparamos con el Producto Interno del País (PIB) representan el 47%. Los 16 grupos más poderosos obtuvieron ingresos por 89 mil millones de dólares, igual al 21%del PIB. Para tener una mejor idea de lo que las cifras significan, diremos que el ingreso de esos 16 GE es superior al total de ingresos petroleros obtenidos por nuestro país entre los años 2007-2015. En el quinquenio 2010-2014 el PIB creció en el 31%, mientras que los ingresos de los GE lo hicieron en el 33%.

Los banqueros (integrantes de esos GE), entre los años 2001 al 2006 tuvieron ganancias por 751,82 millones de dólares, según datos de la Superintendencia de Bancos y Seguros; pero entre los años 2007 al 2014 sus ganancias ascendieron a 2.295,5 millones de dólares, de acuerdo a datos de la misma institución.

Nos detenemos un poco en la descripción del fenómeno para analizar las implicaciones de esas estadísticas. El crecimiento del número de GE, desde el 2010 al 2014 nos muestra las facilidades que la burguesía ha tenido para que sus negocios florezcan y puedan capitalizar altas sumas de dinero. Eso solamente es posible aumentando la productividad, es decir, a costa de incrementar los niveles de explotación capitalista. “La productividad del trabajo social se convierte en la palanca más poderosa de la acumulación”, señala Carlos Marx.

En la investigación realizada por Mauricio León G., que lleva como título “Ecuador, 1990-2014: Crecimiento, Pobreza, Productividad y Cambio Estructural”, sustentada en datos oficiales del Banco Central del Ecuador, Banco Mundial y del INEC, principalmente, se sostiene que la productividad media laboral por hora, en nuestro país, pasó de USD 3,5 en el 2007 a USD 4,7 para el año 2014. Esto significa que la tasa de plusvalía, los índices de explotación capitalista crecieron. Si crece el nivel de explotación no puede hablarse de disminución de la inequidad.

La mención que anteriormente se hizo respecto al crecimiento del número de GE y que de ellos 16 son los más poderosos evidencia que en el país se ha producido una mayor concentración y centralización capitalista, cosa que también va en vía contraria a la supuesta búsqueda de equidad social.

En la “Medición del PIB por el enfoque del ingreso” del año 2013, presentado por el Banco Central del Ecuador en octubre de 2014, se establece que en ese último año los trabajadores asalariados (que representan el 58% del total de empleados) participaron de un 36% del PIB a través de su remuneraciones, mientras el 3,7% de personas –dueños del capital- se apropiaron de un 26% del PIB. Si se compara con similares datos correspondientes al año 2007 se confirma que se ha producido una mayor concentración de la riqueza en un menor número de patronos, pues, los datos son los siguientes: 5,7% de patronos recibieron el 35,6% del PIB.

Aparentemente, estos últimos datos podrían mostrar que la participación de los grandes empresarios disminuyó, puesto que bajó al 26%. Sin embargo este último porcentaje se distribuye entre un sector más pequeño de burgueses, pero a su vez el monto de sus utilidades aumentó, pues, los ingresos de los GE crecieron del 46% al 48% del PIB entre 2010 y 2014. En realidad en esos años, individualmente, sus ingresos crecieron en promedio del 6,24% al 7%. Nuevamente se confirma una mayor concentración de la riqueza en pocas manos.

En síntesis, durante el gobierno de la revolución ciudadana la burguesía se ha beneficiado por entero de la política gubernamental, lo que se evidencia en el crecimiento de sus utilidades, vía incremento de los índices de explotación capitalista.