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La economía ecuatoriana en tiempos de la revolución ciudadana

IiI parte

Martes 27 de septiembre de 2016

Los índices para medir la línea de pobreza y de pobreza extrema son, de acuerdo al INEC, USD 84,33 y USD 47,56 respectivamente. Solo pensar que una persona puede vivir con menos de un dólar y medio al día muestra lo inhumano de las estadísticas burguesas y del capitalismo que somete al ser humano a esas condiciones de vida...

Inequidad y pobreza

Entre los aspectos que más destaca el Gobierno de su gestión está la disminución de los índices de inequidad y pobreza. En la edición anterior quedó demostrado que no es cierto que se ha producido una disminución de la inequidad, pues, se ha producido una mayor concentración de la riqueza en un número cada vez más reducido de Grupos Económicos, provocándose la ampliación de la brecha entre los que más tienen y los menos tienen.

Para sostener su aseveración, las autoridades gubernamentales ponen –principalmente- como referencia el haber dotado mayor capacidad adquisitiva a los trabajadores a través de la elevación salarial. Sin embargo, si se compara el nivel de crecimiento de los salarios con el de las utilidades de los empresarios, éstos últimos son superiores, por ello sostenemos que no se puede hablar de disminución de la inequidad.

Cuando se toma como referencia el Coeficiente de Gini para medir los niveles de desigualdad, efectivamente encontramos que se ha producido un mejoramiento. Según el INEC, el coeficiente de Gini del ingreso per cápita pasó de 0,55 a 0,47 entre 2007 y 2014. Advertimos que en este sistema de medición mientras el índice más se acera a cero existiría menor nivel de desigualdad. Este inicial avance experimenta en los últimos tiempos pasos atrás. Para junio del año pasado el nivel bajó a 0,458 y para junio de este año subió a 0,465. A medida que los efectos de la crisis económica se amplían y profundizan su revés será mayor, de hecho, este momento habrá ya aumentado.

Respecto de la pobreza por ingresos también se produjo una reducción, el porcentaje bajó del 36,7% en 2007 al 22,5% en el 2014. Pero, el ritmo de disminución de la pobreza es menor al que se registró entre los años 2000-2006, período en el que pasó del 64,4% al 37,6%.

Según estudios presentados por la CEPAL, en América Latina el coeficiente de Gini –en promedio simple- pasó de 0,52 en 2008 a 0,497 en 2013. La pobreza también experimentó una disminución al pasar del 33,5% al 28,1% entre los años 2008 y 2013. Según dicho organismo, la pobreza en nuestro país –en este mismo período- pasó del 42,7% al 33,6%, datos superiores a los que presenta el INEC.

Esto nos demuestra que la disminución de los índices de la pobreza –ojo que no hablamos de su eliminación- no es un fenómeno exclusivo en nuestro país sino regional, en el que gobiernan también sectores neoliberales. Uno de los elementos explicativos sería el “efecto arrastre” provocado por el reciente ciclo que benefició a la países productores de commodities, que les otorgó enormes e inusuales ingresos.

Existe también, ya en el caso propio de nuestro país, un elemento adicional que distorsiona las cifras al determinar la media mensual de ingresos de los trabajadores en general: el desmesurado crecimiento de empleados en la administración pública con ingresos sumamente altos. No debemos olvidar que, cuando se habla de PIB per cápita, no se distingue entre las ganancias de la gran burguesía, de los altos burócratas, con los de los trabajadores y desempleados; de esa manera, aparentemente, todos han mejorado sus ingresos, cuando en realidad hay sectores de la sociedad que se benefician muchísimas veces más.

Los índices para medir la línea de pobreza y de pobreza extrema son, de acuerdo al INEC, USD 84,33 y USD 47,56 respectivamente. Solo pensar que una persona puede vivir con menos de un dólar y medio al día muestra lo inhumano de las estadísticas burguesas y del capitalismo que somete al ser humano a esas condiciones de vida… pero en base a esos parámetros el Gobierno hace sus cálculos y nos muestra sus “logros”.

Para junio de este año, el INEC calcula que el índice de pobreza por ingresos fue del 23,7% y el de pobreza extrema 8,6%. Si comparamos con el mismo mes del año pasado observamos un crecimiento, del 22,0% y 7,4% respectivamente. Inclusive si el cálculo lo hacemos con la cifras arrojadas en diciembre de 2014 son superiores. En el sector rural el problema es más complejo, hasta junio de este año la pobreza mantiene atrapada al 40,9% de habitantes y la pobreza extrema al 18,6%; en diciembre del 2014 las cifras fueron el 35,3% y 14,3%, respectivamente. Como puede verse, el Ecuador está desandando en este terreno.

También se da pasos atrás en cuanto a empleo y subempleo. En términos generales, casi el 60% de la población económicamente activa no tiene un empleo fijo. El desempleo abierto pasó del 4,50% al 5,30% entre junio de 2015 y junio de 2016; el subempleo (al que el Gobierno lo enmascara con la denominación de “empleo inadecuado”) pasó del 49,10% al 53,30% en el mismo período, según el INEC. En cuanto al desempleo urbano, la información presentada por el BCE nos muestra que a junio de este año llegó al 6,68%, mostrándonos que estamos peor que en diciembre de 2010, cuando ese índice llegó al 6,11%.

De esta manera el discurso correísta de la disminución de la inequidad y pobreza va desmoronándose.