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La economía ecuatoriana en tiempos de la revolución ciudadana

IV parte

Viernes 7 de octubre de 2016

Endeudamiento externo

En noviembre de 2008 Rafael Correa hizo un importante anuncio al país, dijo que suspenderá el pago de los tramos de la deuda externa “contratados y renegociados ilegítimamente en los últimos 30 años”, conforme lo estableció la Comisión para la Auditoría Integral del Crédito Público, CAICP. Además señaló que se buscará sancionar a los responsables de ese endeudamiento y que “su peso debe ser trasladado por partes iguales a los responsables de adquirirla con título espurios, chantaje y traición."

La primera parte de su anuncio se cumplió, aunque no totalmente; la segunda parte no se cumplió en absoluto. Tras un proceso de renegociación el Ecuador se ahorró de pagar 3.789 millones de dólares que habría debido pagarse hasta el año 2030.

Cuando Correa asumió su primer período presidencial, la deuda pública era de 13.872 millones de dólares, 10.632 millones de deuda externa y 3.239 millones deuda interna. Con la citada renegociación, en el año 2009, la deuda pública disminuyó a 10.231 millones, 7389 millones correspondientes a deuda externa y el resto a deuda interna. Esta medida fue reconocida como una acción correcta -aunque incompleta- debido al significado negativo que el endeudamiento externo ha provocado al país, en tanto instrumento del capital financiero imperialista para el control y sometimiento económico y político.

Sin embargo, al poco tiempo se inicia un proceso sostenido de endeudamiento externo que se torna agresivo, que no solo borró ese paso dado sino que ha llevado al país a una situación sumamente compleja.

Para el año 2009 la deuda interna fue de 2.842,2 millones de dólares, en tres años subió a 7.780,5 y para mayo de este año 2016 creció a 13.038,8 millones. En cuanto al endeudamiento externo de los 7.389,2 millones del 2009 se pasó a 20.205,9 millones al finalizar el 2015 y llegó a 23,647 millones en julio pasado. Según datos del Ministerio de finanzas la deuda pública total es de 36.810 millones de dólares a julio de este año, cifra que no toma en cuenta los últimos mil millones de bonos emitidos en septiembre de este año y tampoco toma en consideración la venta anticipada de petróleo a China por 2.327 millones, que es deuda externa aunque el gobierno no quiera reconocerla como tal. De esta manera el país ha superado el techo del 40% de endeudamiento público permitido por ley.

El Gobierno actual ha llevado a una situación igual o más compleja que la que condujeron los gobiernos anteriores en cuanto a endeudamiento externo se refiere. Agobiado por la crisis, y sobre todo revestido de una actitud antipatriótica servil del capital extranjero, el endeudamiento se lo ha hecho a tasas de interés altas y a corto plazo, por un lado, y, por otro, obligando a instituciones como el IESS la compra de papeles del Estado, provocando su desfinanciamiento. Para tener una idea de la gravedad del asunto, basta saber que mientras nuestros vecinos Colombia y Perú emiten bonos a tasas inferiores al 3%, Ecuador acaba de emitirlos a un interés del 10,75% y antes lo hizo a 10,5% de interés, pues, debido a la crisis que afecta al país existe desconfianza en los mercados financieros, por lo cual los prestamistas establecen como garantía a sus préstamos altas tasas de interés.

La incidencia del endeudamiento externo en la vida del país se torna cada vez más negativa, agrava la ya existente crisis económica y la posibilidad de atender necesidades de los trabajadores y los pueblos.

El año pasado, el Gobierno tenía previsto destinar cerca de 5 mil millones de dólares para cubrir intereses y amortización de la deuda; sin embargo terminó cancelando alrededor de 7 mil millones de dólares. Esa proyección inicial era equivalente al doble de lo asignado en el Presupuesto General del Estado, PGE, para Desarrollo y Conocimiento (Salud, Educación y otros) que fue de 2.467 millones. Esto nos permite concluir que el gobierno de la revolución ciudadana actúa exactamente igual que en la época del neoliberalismo: privilegia el pago de la deuda externa.

El fenómeno se vuelve cada año más complejo debido a las nefastas condiciones de endeudamiento asumidas por el régimen; el próximo año el Estado deberá destinar alrededor del 20% PGE para cubrir lo que en ese período corresponde por intereses y servicio de la deuda. En este año, los intereses de la deuda llegan a 1750 millones de dólares y la amortización a 4.134 millones de dólares (reiteramos, sin la última emisión de bonos), dinero con el que se podría construir 882 escuelas del milenio, a un costo de 6,8 millones de dólares cada una.

Quienes más se han beneficiado durante este gobierno han sido los capitales imperialistas chinos, la deuda con bancos y el gobierno de ese país representa más o menos 5.500 millones de dólares, el 14,7% de la deuda total reconocida oficialmente por el Gobierno; lo siguientes acreedores son el Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporación Andina de Fomento. Aunque en el discurso Correa habla en contra de los organismos económicos multilaterales, como el Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, últimamente también se ha contratado créditos con ellos.

Con unos u otros acreedores el Gobierno de Rafael Correa no ha hecho otra cosa que hipotecar, parte por parte, la soberanía del país. El capital financiero imperialista es rapaz por naturaleza, independientemente del país del que proviene.