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CNE: centro de la pillería

Miércoles 19 de abril de 2017

El Consejo Nacional Electoral (CNE) se ha convertido en el centro de una serie de pillerías que han devenido en acciones fraudulentas, idea que luego de la segunda vuelta se ha grabado mucho más en la mente de la gente. No solo en ese 50% que voto en contra del correísmo sino en las propias filas de Alianza Pais (AP), que se quedó con “los churos hechos” al no poder “ganarles con mayoría contundente”, como vociferaba el presidente Rafael Correa luego de conocer los resultados del 19 de febrero.

El CNE responde a los intereses del gobierno

El origen del nombramiento radica en que los “funcionarios” electorales que tienen cercanía con el régimen tanto en el Consejo Electoral como en el Tribunal Contencioso Electoral se expresa sobre todo en sus actuaciones que responden a los deseos del oficialismo. Cuando el actual Consejo Electoral debía elegir a su presidente fue nombrado como tal Paúl Salazar, llega Correa que estaba fuera del país, los consejeros dejan sin efecto ese nombramiento y nombran a Juan Pablo Pozo como titular del CNE. ¿Quién mete mano en esa designación? El Presidente de la República. Entonces cuando uno ve eso dice a quién está respondiendo la función electoral a pesar de que debería ser independiente.

Por esa obsecuencia es que dejó de lado la consulta popular sobre la explotación del Yasuní planteada por los “Yasunidos” respaldados por un torrente ciudadano, o la publicación del padrón sin la debida actualización así como la falta de transparencia en todas las actuaciones de la horda liderada por Pozo.

Campaña electoral con “cancha inclinada”

El Presidente de la República y el oficialismo usaron recursos, bienes y en general el aparataje estatal para promocionar candidaturas a pesar de que estaba prohibido por la Constitución. Candidatos en inauguración de obras, entregando casas en Manabí; la propaganda electoral por una parte y la promoción institucional por otra que está vedada por la norma constitucional debió ser impedida por el compadre Juan Pablo Pozo; los canales incautados haciendo propaganda de manera directa y sin disimulo alguno. Todo ello llevó a la desconfianza de los electores y de los actores políticos en el conteo de votos y ahora vienen a hablar de la pureza del sufragio.

La credibilidad en cuerda floja

El CNE no puede esperar que el electorado principalmente de la oposición le crea, ahora pretende ser imparcial como debería serlo, pero quién le cree. Además con las malas explicaciones que dan, con el enojo, porque aquí las cosas se resuelven enojándose y “los que han hablado mal del CNE deberán responder ante la justicia”.

El apagón digital

Durante la jornada electoral del domingo 2 de abril, día de las votaciones de segunda vuelta para elegir Presidente y Vicepresidente, el enlace que mostraba resultados de la primera vuelta electoral, quedó fuera de línea y mostraba el mensaje “Servidor no encontrado” al intentar ingresar al mismo tanto a nivel local como internacional. El “incidente” duró hasta las 19h20 en donde volvió a operar con normalidad y ya mostraba los resultados oficiales de la segunda vuelta electoral que mostraba el 80% de avance en escrutinios con Lenin Moreno a la cabeza.

Los “resultados irreversibles”

Las declaraciones del presidente del CNE en ese sentido fueron una torpeza como otras por la presión ejercida. La alianza Creo-Suma ha ejercitado el derecho de objeción así como las impugnaciones a través de reclamaciones, que hoy vemos que han resultado ser un fiasco.

Unas elecciones sin precedentes

La duda en el proceso electoral llevado a cabo por el Consejo Electoral correísta deja con una gran interrogante en la ciudadanía como no ha sucedido en otras contiendas presidenciales desde el “retorno a la democracia” en 1979. La sospecha de fraude pende sobre el CNE como una espada de Damocles.