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40 años de la masacre en Aztra

Martes 10 de octubre de 2017

Sin “mucho a su favor” y solo “armados” con la razón, los trabajadores del Ingenio Azucarero Aztra estaban decididos a luchar hasta las últimas consecuencias por defender sus derechos, por la justicia y la dignidad, por lo que la mañana del 18 de octubre de 1977, cuando los primeros rayos de sol apenas se veían, varias organizaciones sindicales se tomaron las instalaciones del Ingenio, localizado en el cantón La Troncal de la provincia del Cañar, por salarios más justos, mejores condiciones de vida, por que se respeten sus derechos. Exigían el cumplimiento de los acuerdos llegados en el Segundo Contrato Colectivo firmado con la compañía Aztra.

Según lo acordado se garantizaba que los trabajadores percibirían el 20% de la elevación del precio del quintal de azúcar, decretado por la Dictadura Militar, pero la ambición de los empresarios azucareros, no reconocieron este derecho de los trabajadores.

Pronto, el Gerente General de Aztra enterado de la huelga, se contactó con el Triunviro, el Ministro de Trabajo y con el Gerente de la Corporación Financiera Nacional, quienes, en complicidad con el ingenio azucarero, declararon a la huelga como ilegal, ordenaron el desalojo inmediato de los obreros y enviaron cientos de policías fuertemente armados.

Trabajadores que sobrevivieron cuentan que se encontraban merendando con sus familias cuando inició la brutal e inhumana masacre, como los policías bloquearon las grandes puertas del ingenio y dejaron apenas una puerta pequeña para la salida, que lanzaron más de 100 bombas lacrimógenas y empezaron a disparar con ametralladoras. Cuentan como los policías metían en los calderos a varias de las personas asesinada y como las fuerzas represivas avanzaron por La Troncal disparando y lanzando bombas por las viviendas del sector.

Hubo un centenar de desaparecidos y la mayoría de los cadáveres presentaban huellas de brutal violencia, muchos estaban desfigurados, tenían fracturas óseas, heridas por armas corto punzantes y quemaduras.

Todo el país se solidarizó inmediatamente con los trabajadores de Aztra y su lucha, por lo que la población en general se volcó a las calles para exigir que la masacre no quede en la impunidad y que se cumplan las exigencias de los obreros asesinados

La matanza de Aztra y la rebeldía de los trabajadores que se levantaron contra la tiranía debe ser rememorada con la lucha por una sociedad más justa, en honor a todos aquellos que cayeron levantando su voz y soñaron con conquistar un nuevo amanecer.